El sol: una relación de amor-odio

13 de enero de 2022

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A muchos nos gusta ir a la playa o simplemente los días soleados de verano. Somos muchos a los que el sol nos pone de buen humor. Incluso, agradecemos algún rayito tímido de sol en invierno para llenarnos de energía a pesar del frío. Como ya sabemos, sin sol no habría vida en el planeta.

Los rayos UV ayudan a producir vitamina D en la piel, la misma que ayuda a que los huesos absorban el calcio y se fortalezcan, y ayuda a reducir la presión arterial. 5 o 10 minutos al sol, 2 o 3 veces a la semana es más que suficiente para recargarte de esta vitamina.

No sólo nos ayuda a producir vitamina D, sino que también ayuda a aumentar los glóbulos blancos y linfocitos, que son los que nos defienden frente a infecciones.

El sol nos hace sentir más activos, porque cuando hay luz los niveles de melatonina descienden y es la señal al cuerpo de que debemos estar despiertos.

Y así, estos son sólo algunos de los tantos beneficios.

Pero, como nada es perfecto, el sol en exceso puede ser muy dañino.

Tomar mucho sol puede desde deshidratarnos la piel hasta, en el peor de los casos, darnos cáncer. En el medio de estos extremos, puede empeorar el acné o cualquier otra afección que tengamos en la piel, está el envejecimiento prematuro que debilita considerablemente la piel, y la aparición de manchas oscuras. Estos son sólo algunos efectos negativos por nombrar algunos (que no son pocos), y eso que nos estamos concentrando en la piel.

Para encontrar el balance y aprovechar todas las bondades del sol, podemos seguir estas recomendaciones:

  1. Entender que debemos protegernos de la radiación. Teniendo esto en mente, nos hace más sentido que debemos usar protector solar tanto en invierno como en verano, en interior o en exterior. Un SPF superior a 30 nos dará la protección que necesitamos.
  2. Tomar sol con moderación y evitar las horas donde la radiación es más intensa (entre las 11am y las 3pm).
  3. Protégete con gorros y lentes de sol, sobretodo si tienes que exponerte en horas de mayor incidencia del sol. El exceso de sol también puede causar daño ocular.
  4. Beber suficiente agua para evitar deshidratarnos. Ya sabes, que una piel hidratada es una piel fuerte y sana.

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