¿Qué dice tu piel sobre el estrés?

06 de setiembre de 2021

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La piel es un reflejo de nuestros hábitos (lo que comemos, cuánto ejercicios hacemos, la calidad de nuestro descanso), pero también es un reflejo de nuestras emociones. Así es, nuestra piel reflejará lo que sentimos. Muchas veces las emociones menos agradables como el estrés, la ansiedad, la depresión, etc. se disparan y podemos evidenciarlo con algunos o todos estos síntomas:

  • Se agrava el acné
  • La piel se reseca y/o se escama
  • Pierde luminosidad
  • La piel está más sensible por lo que veremos rojeces y erupciones
  • Si tenemos alguna afección, esta se agravará

¿Qué podemos hacer? Lo primero es identificar aquello que nos esta detonando estas emociones y, en la medida de lo posible, tratar de resolverlo para minimizar sus efectos. Vamos resolviendo una cosa a la vez. Así, cortamos el problema de raíz y poco a poco la piel irá recuperándose y volviendo a la normalidad.

Pero, siendo realistas, muchas veces los problemas no son tan sencillos de solucionar y es difícil poder encontrar soluciones cuando estamos en medio de la tormenta. Aquí, debemos echar mano de todas aquellas actividades que creamos nos puedan funcionar para disipar la mente y bajar los niveles de estrés hasta que vuelva la calma. Conocernos es clave para anticipar los picos de estrés o para saber qué herramientas nos funcionan para relajarnos. Todo sirve, desde perfumar la casa hasta bailar. Las sales relajantes y un buen libro pueden funcionarte o conversar con alguien de mucha confianza puede ser una gran opción. Somos tan diferentes que seguro no nos funciona lo mismo, pero los efectos del estrés y la depresión a tope son igual de negativos para todos. Tu salud mental es tan importante como tu salud física, porque somos un sistema. Todo está conectado. Si falla uno, falla el otro.

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